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viernes, 27 de marzo de 2015

Receta Cinnamon Rolls ( Rollos de canela)

Cinnamon Rolls (Rollos de canela)


Hoy os traigo una receta con la que vais a caer sucumbidos y además con los efectos de la canela uf.. no os digo más je je.

Los típicos rollos de canela o cinnamon rolls, son un pan dulce creado en la década de 1920. Si bien el rollo de canela era conocido desde la segunda mitad del siglo XIX, solo era horneado en hogares con suficientes recursos económicos, por el coste de sus ingredientes.
Terminada la Primera Guerra Mundial, y la existente escasez de harina refinada, azúcar y canela, aparecieron en las pastelerías nuevos tipos de pan dulce. El rollo de canela no debe ser confundido con el Wienerbrød.
En la actualidad, es una especialidad repostera típica de los Estados Unidos y del norte de Europa. En Suecia se lo conoce con el nombre de "kanelbulle". Su origen es incierto, pero muchos creen que proviene de Suecia. Es un panecillo muy popular para acompañar el café.
Consiste en un rollo de masa con canela y mezcla de azúcar (y pasas en algunos casos), rociado sobre una delgada capa de manteca. La masa es enrollada, cortada en porciones individuales y horneada. A los rollos de canela se les glasea con azúcar.

La receta que os traigo ya ha sufrido modificaciones y adaptaciones, la mía no lleva pasas pero le podéis poner! Eso al gusto del consumidor…

Ingredientes

Masa:

  • 650 gr de Harina 200w de fuerza o de repostería.
  • 7gr de levadura seca de panadería
  • 250gr de leche.
  • 75gr de mantequilla
  • 74 gr de azúcar blanco.
  • 4 huevos M
  • 1 cucharadita de sal.
Relleno:

  • 150gr. De azúcar moreno
  • 6-7 cucharaditas de canela molida
  • 40 gr de harina de trigo
  • 120gr de mantequilla en pomada.
  • Nata liquida.
Glaseado

  • 120gr. De azúcar glass. (no sirve el que se hace en casa)
  • 4 cucharadas de clara de huevo pasteurizada.
  • Tres gotitas de esencia de vainilla de repostería.

Bien, es una preparación en la cual deberemos ser pacientes pero os aseguro que el resultado merece y mucho la pena!. Empezaremos incorporando la mitad de la harina y la levadura a nuestro bol y mezclaremos para que se incorpore bien. Mientras tanto en un cacito fundiremos con cuidado que no hierva: la mantequilla, la leche y el azúcar con la cucharadita de sal. Una vez esta mezcla ha templado un poquito iremos echando sobre la mezcla seca de harina y levadura (yo uso el gancho de amasar de mi batidora amasadora) pero sino a mano vais incorporando bien estos ingredientes y después agregáis los huevos. Os aconsejo que vayáis añadiendo los huevos de uno en uno para evitar que se os corte la masa y se os cuaje y salgan grumitos. Después una vez esté todo esto bien incorporado añadimos el resto de la harina que habíamos dejado reservada.




El truco está en amasar! No desesperéis, no empecéis a echar harina a mansalva! Sino no quedarán como deben quedar, y quedarán harinosos y no subirán bien. Si veis que queda pringosa es normal, id amasando y dejad entre un amasado de 10 minutos y otro unos 5 min de relax a la masa; ella misma hace su trabajo. Hay que ir desarrollando el gluten es muy importante. La cuestión es que debe quedarnos una masa que no se pegue en las manos. Una vez conseguido esto lo echaremos a un bol previamente engasado con un poquito de mantequilla para que luego no se nos pegue y dejaremos levar por una hora aproximadamente hasta que doble su volumen.
Mientras cogeremos la mantequilla del relleno que debe estar en pomada o semiderretida (10 segundos a baja potencia en microondas) y la chafamos con un tenedor o varilla para que quede incorporada con el azúcar moreno, harina y canela hasta que quede nuestro “mejunje” preparado para el relleno. Debe quedar todo bien incorporado!




















Ahora ya tenemos nuestra masa lista. Amasamos de nuevo para desgasar el exceso de aire que ha cogido con el levado y estiramos con un rodillo de cocina. La idea es que nos quede una especie de rectángulo de un grosor de un cm o medio cm aprox.. IMPORTANTE ir echando harina en la mesa antes de estirar para que no se nos pegue nuestra masa! Es como si estuviésemos estirando la masa de una pizza!...


Ahora llegó el momento de pringarse! 


Empezaremos con los
dedos a extender el relleno por toda la superficie, y una vez esté bien extendido es el momento de ir enrollando hasta conseguir un cilindro. Para sellar el cilindro sellaremos con nata los bordes y así evitaremos que en el horneado se nos abra. Bien ahora cortaremos rodajitas de unos dos dedos de grosor (suelo quitar la primera porque queda irregular). Y las vamos distribuyendo en un molde desmoldable que habremos engrasado previamente. Cuando estén todas bien distribuidas es el momento de un segundo levado. Taparemos con papel film nuestro molde y dejaremos que doblen su tamaño. Una vez haya pasado este milagrito! Con un pincel y con sumo cuidado pintaremos los rollos con nata para que cojan brillo al hornear





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El horno debe estar precalentado arriba y abajo a 190º. Un consejo que os doy para que no se os quemen de arriba (poned un poco de papel albal por encima a modo sombrero al meter el molde en el horno y evitareis que se os queme). La cuestión es dejar hornear por unos 30 minutos. A partir de ahí sin perderlos de vista levantamos el papel de aluminio volvemos a cerrar el horno y dejamos que dore la parte superior… Pinchamos pasados cinco minutos que es lo que suele tardar en dorar y si sale limpio el cuchillo o puntilla es que están cocidos! (lo normal es que os crezcan al hornear!)


Bien ahora sacaremos del horno y dejaremos que enfríen un poco antes de desmoldar. Mientras haremos la sencilla glasa real. Echaremos el azúcar glass tamizado en un bol y añadiremos 4 cucharadas de claras de huevo pasteurizadas (de venta en supermercados) y las gotitas de esencia alimenticia de vainilla. Le damos enérgicamente para que se haga una especie de papilla blanca y ya la tenemos lista. Cuando hayan enfriado nuestros rollos y los desmoldemos con la misma varilla vamos echando por encima el glaseado irregularmente en forma de hilos, gotitas.. (los vamos bañando del néctar supremo!)…

De verdad que salivo como el perro de Pavlov de imaginármelo de nuevo.. Y ya están listos para comer, veréis que la glasa real se endurece al secarse y quedara muy crujiente aportándole un toque especial a vuestro rollo de canela… Pues espero que os gusten y os endulcéis la vida! Yo estaría todo el día comiendo rollos de canela!