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jueves, 7 de agosto de 2014

Trufas de chocolate blanco aromatizadas

TRUFAS DE CHOCOLATE BLANCO AROMATIZADAS


Tras muchos días indagando, investigando e imaginando el sabor y aroma deseado, por fin ayer puse en marcha el proyecto Trufas.

Pues eh aquí la receta que como ya sabéis nos aportará muchisimas emociones en nuestro paladar...

"Las personas que están deprimidas comen una media de 8,4 porciones de chocolate por mes frente a las 5,4 de quiénes no lo están, según un estudio sobre la relación entre ese alimento y el estado de ánimo realizado por investigadores de la Universidad de California y publicado en Archives of Internal Medicine."

¿Por qué? ¿Qué nos aporta el chocolate?


Usualmente se asocia al chocolate la contribución a los estados emocionales de euforia, alegría y bienestar. Este hecho es más real que mítico, y tiene dos explicaciones: una radica en las propiedades químicas del chocolate, la otra es meramente psicológica.
El chocolate posee una sustancia llamada fenitelamina, la cual opera disminuyendo los estados anímicos vinculados a la tristeza en general, como la angustia o la depresión. La fenitelamina es miembro de la familia de anfetaminas, y actúa generando en el cerebro estados de euforia y bienestar.
El chocolate, además, es rico en alcaloides, los cuales actúan sobre el sistema nervioso de tal modo que nos hace permanecer más despiertos y activos ante estímulos externos.
A nivel psicológico, el chocolate es asociado con sucesos positivos, lo cual alimenta el accionar de sus propiedades químicas. Se acostumbra obsequiar chocolatines en calidad de premio a los niños con buen comportamiento o cuando obtienen buenas calificaciones; también se estila obsequiar bombones a nuestro amante. De tal modo, el chocolate es vinculado con situaciones de éxito y bienestar, y es esta visión la que lo torna un alimento deseable.
El chocolate actúa efectivamente reduciendo los malestares anímicos, y esto ha sobrepasado la prueba empírica. Un consuelo para los que padecen sobrepeso y una luz para los que se sienten tristes.

Via: www.botanical-online.com

Ingredientes:

225gr de chocolate blanco
77 gr de Nata para montar _M.G 35%
1/2 cucharada de mantequilla
10 Semillas o granos de cardamomo
4 gotitas de aroma de ron /o/ media cucharadita de Ron
2 gotitas de aroma de limón/ o/ un poquito de ralladura de limón
200gr de chocolate blanco para rallar.


Empezamos la elaboración infusionando a fuego lento la nata con las especias (30 minutos o 50 a fuego muy bajo)  Una vez pase este tiempo le damos más potencia al fuego hasta que llegue a hervir, ese es el momento en el que retiraremos de la cocción y añadiremos los aromas.

Previamente habremos troceado el chocolate en un bol. A éste le echaremos la nata infusionada colándola con un colador fino para evitar que caigan todas las especias. Dejamos esperar 1 minuto y empezamos a revolver con una espátula de dentro para afuera suavemente para que nos quede una mezcla de chocolate lisa y brillante. Removemos hasta que esté totalmente desecho el chocolate añadiendo los 50gr de mantequilla en pomada hasta su total disolución. Si vemos que cuesta de deshacer todo el chocolate podemos darle un golpe de microondas de unos 15 segundos para aumentar el calor y ayudar a su total disolución.

Dejamos reposar esta mezcla en el bol a temperatura ambiente hasta que temple. Una vez haya templado podemos introducirla en el frigorífico previamente tapada con un film y esperamos unas 3 horas aunque podemos dejarla hasta el día siguiente si así lo deseamos.

Una vez retiramos la mezcla de la nevera ya podemos empezar a realizar nuestras trufas. Cogemos con la ayuda de una cuchara pequeñas porciones de chocolate que boleamos con cuidado de que no se nos deshaga por completo en las manos y la pasamos el chocolate blanco rallado previamente (cual filete empanado), y lo depositamos en los moldes para trufas o bombones.

Cuando las tengamos todas preparadas las podemos dejar en la nevera para que cojan un poco de frió y ya podemos servir como postre, merienda o un simple caprichito al paladar.

Nota: Si nos sobran podemos congelaras tapadas con un recipiente de plástico hermético y así cuando queramos trufas las sacamos un ratito antes del congelador, y estarán listas para su consumo.

Os invito a que degustéis una a una estas trufas, concentrados en sus matices, en todos los aromas y sensaciones que despierta en vuestro paladar... Realmente es una experiencia digna de lo más divino.